En la isla japonesa de Himakajima, un semáforo instalado en 1994 permanece en ámbar o rojo todo el año, excepto un día en mayo cuando se activa su luz verde. Este semáforo no se utiliza para controlar el tráfico, ya que la isla tiene solo 2.000 habitantes y pocos vehículos. Su propósito es educar a los niños sobre cómo funcionan las señales urbanas antes de abandonar la isla. La Asociación de Seguridad Vial de Himaka promovió su instalación para enseñar a los menores a cruzar correctamente. Cada mayo, los alumnos de tercero y quinto de primaria practican cómo cruzar el paso de cebra con el semáforo en verde. Este ejercicio les ayuda a entender los tiempos reales de cambio de luz y a desarrollar reflejos de seguridad. El semáforo se ha convertido en un símbolo de la comunidad y atrae a turistas que buscan presenciar el evento anual.