La costumbre de colgar zapatillas en cables eléctricos comenzó en Nueva York y se extendió por el mundo. Existen varias teorías sobre su significado, incluyendo expresión de arte urbano, homenaje a alguien fallecido, conmemoración de una celebración especial, marca de territorio de bandas callejeras o simplemente aburrimiento. Esta práctica se observa principalmente en barrios pobres y es una costumbre pintoresca que no pasa de moda.