La expresión 'estar en las últimas' proviene de la costumbre de impartir los 'últimos sacramentos' a quienes se encontraban al borde de la muerte. Estos rituales religiosos, como la 'extremaunción', eran realizados para preparar al moribundo para su tránsito al más allá. Con el paso del tiempo, la expresión comenzó a usarse de forma más general para describir no solo personas en estado crítico, sino también situaciones, proyectos o cosas al borde de la finalización o el fracaso.