En Estados Unidos, especialmente en estados como Colorado, Oregón y California, las calabazas alcanzan dimensiones récord, superando los 900 kilos. La clave está en la variedad Atlantic Giant, una cepa canadiense desarrollada para competición. Los agricultores, como Brad Bledsoe, cultivan estas calabazas con precisión milimétrica, comenzando en abril con semillas germinando bajo luz artificial y control de temperatura. Luego, se trasladan a terrenos preparados con tierra suelta, rica en calcio, fósforo y materia orgánica, regada con hasta 400 litros de agua diarios. La calabaza más grande de Colorado alcanzó 2.190 libras en 2025, estableciendo un nuevo récord histórico. El clima de montaña, con sol intenso y noches frías, favorece el crecimiento descomunal de estas calabazas. La selección genética también juega un papel importante, ya que los agricultores guardan las semillas de las calabazas más grandes y las cruzan cada año para reforzar su potencial.