La temporada de chimenea se acerca y es importante saber si la leña está seca para evitar contaminación excesiva. La leña seca debe tener una corteza que se desprenda fácilmente, un color más oscuro y no tener hongos visibles. También debe ser ligera y no tener un olor a salvia. Si se golpean los trozos de leña, deben sonar de forma resonante. Un medidor de humedad puede ayudar a determinar si la leña está seca, siempre que el porcentaje de humedad sea menor al 20%. Un truco casero es colocar jabón para los platos en un extremo de la leña y soplar por el otro lado, si aparecen burbujas, la leña está seca. Es importante almacenar la leña de forma correcta, en un lugar ventilado y alejado de la lluvia, y apilarla lejos del suelo para evitar la humedad.