Finlandia prohíbe nombres que se consideren ofensivos, confusos o inadecuados según sus costumbres. El Consejo de Nombres estudia caso por caso y aplica una legislación estricta. Nombres como Jesús pueden generar conflictos si se considera que puede ofender a una parte de la población. La normativa finlandesa establece que "no puede aceptarse un nombre si es inapropiado o puede causar perjuicio evidente a la persona". En España, la regulación es menos estricta, pero aún así se pueden rechazar nombres que generen confusión o sean ofensivos.