En 2017, Joshua Slice creó un personaje inspirado en una araña saltadora llamado Lucas the Spider, que se convirtió en un fenómeno viral en YouTube. Esto contribuyó a que millones de personas reconsideraran su relación con los arácnidos, abriendo la puerta al auge de las arañas saltadoras como animales de compañía. Las arañas saltadoras no superan los dos centímetros de largo y tienen enormes ojos frontales, lo que las hace irresistibles para algunos. Emily Hess, con 1,6 millones de seguidores en TikTok, adoptó una araña saltadora para enfrentar su miedo y se enamoró de ella. La criadora Heather Mulligan asegura que el 95% de sus clientas son mujeres que se sienten atraídas por la ternura inesperada de estos animales. Las arañas saltadoras son depredadores con un cerebro diminuto, pero pueden planificar y distinguir cantidades numéricas. Su visión es sofisticada y pueden saltar hasta 40 veces la longitud de su cuerpo. El precio de un ejemplar varía entre 28 y 93 euros. La demanda es alta y algunos vendedores ya no necesitan anunciarse. En España, existen comercios especializados que ofrecen ejemplares de Phidippus regius. Sin embargo, se recuerda que la fascinación por lo pequeño y lo curioso no debe hacernos olvidar que estamos hablando de animales vivos con necesidades delicadas.