Stefan Mandel, un economista rumano-australiano, ganó la lotería 14 veces sin hacer trampas. Su método consistía en identificar sorteos en los que el premio acumulado superaba el coste total de adquirir todos los boletos posibles. Con un equipo reducido, desarrolló algoritmos que generaban e imprimían millones de combinaciones válidas para loterías específicas. En 1996, puso su mirada en la lotería de Virginia, que usaba solo 44 números, generando 7.059.052 combinaciones posibles. Con un bote de 15,5 millones de dólares, Mandel activó su maquinaria y compró 6,4 millones de boletos, encontrando el billete ganador. Su método no era ilegal, pero se prohibió más tarde. Mandel amasó una fortuna sin recurrir a trampas ni contactos privilegiados, solo a matemática aplicada con determinación implacable. Ahora vive en las islas Vanuatu, alejado de los focos mediáticos.