Michael O'Leary, CEO de Ryanair, fundó una empresa de taxis llamada O'Leary Cabs en la década de 2000. La empresa solo tenía un coche, un chófer y dos clientes exclusivos: él y su esposa. El motivo de esta empresa era evitar los atascos de Dublín. La empresa cumplía con todos los requisitos legales y tenía una tarifa establecida entre Mullingar y el aeropuerto de Dublín. En 2011, la empresa registró beneficios de 41.000 euros, elevando sus beneficios totales a 583.000 euros desde 2000. El 'taxi' de O'Leary se puso a la venta en 2011 por 20.000 euros.