España cuenta con un conjunto fascinante de islas de todos los tamaños, estilos y repartidas por toda la península. Algunas de estas islas pueden ser accesibles a pie, ya sea a través de puentes o cuando la bajamar deja ver un sendero para llegar hasta ellas. En Galicia, la isla de Cortegada es conocida como el “bosque flotante” y puede ser accesada desde el puerto de Carril a través del histórico Camiño do Carro. La isla de La Toja está conectada por un puente con la villa de O Grove y es famosa por sus aguas y barros termales. La isla de Arousa se une a tierra firme mediante uno de los puentes más largos de España, de casi dos kilómetros. En Murcia, la isla Plana es accesible a pie durante la marea baja y ofrece un destino distinto con un entorno natural casi intacto. En el País Vasco, la isla de Txatxarramendi es una diminuta isla en la desembocadura del río Oka y puede ser accesada desde la orilla o la playa de Toña. La isla de San Nicolás o Garraitz es un parque arqueológico donde se han encontrado restos como pólvora de la guerra de la Independencia, cañones y monedas de los siglos XIV y XV. En la costa cántabra, la isla del Castro es un peñón virgen que se conecta con la arena mediante un fino istmo o tómbolo durante la bajamar. La isla de La Islona, en Asturias, conserva los restos de un antiguo refugio de pescadores y se transforma en piscinas naturales de aguas cristalinas con la pleamar.