A finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Estados Unidos, la industria de los parques temáticos tuvo su llamada 'edad dorada'. En esta época, la imaginación era el límite y no tanto las medidas de seguridad. Se crearon parques de atracciones modernos como Luna Park o Dreamland en Coney Island, Nueva York. Una de las atracciones más destacadas fue 'Cuencos de diversión' ('Bowls of joy'), inaugurada en la expo universal de San Francisco del 1915, que supuso la primera montaña rusa de lanzamiento de la historia. La atracción estaba presidida por dos grandes 'cuencos de madera' formados por circuitos circulares que no usaban más que el impulso de un brazo giratorio y la gravedad para funcionar. Los pasajeros montaban en un vehículo y ascendían el primer cuenco con la ayuda del brazo, alcanzando una velocidad de 60 kilómetros por hora. Sin embargo, el diseño resultaba ser más rocambolesco que efectivo y tenía frecuentes problemas técnicos, lo que causó dos muertes y un herido en solo un año. Otra atracción peligrosa fue Flip Flap Railway, que sometía a los pasajeros a 12G de fuerza, lo que hacía que la gente se desmayara o acabara con serias lesiones. A pesar de los riesgos, la industria siguió funcionando y evolucionando por las puras ganas de adrenalina que tenía la gente.