En días de lluvia, la ropa húmeda se seca con dificultad. Un truco neerlandés consiste en colocar una bolsa de agua caliente cerca del perchero o tendedero para aumentar la temperatura del aire y facilitar la evaporación del agua en las prendas. Esto se basa en que el aire caliente retiene más humedad que el frío, lo que acelera el secado. Es crucial mantener una buena ventilación para evitar la formación de moho y bacterias. El uso de deshumidificadores y poner la ropa cerca de un radiador son otros métodos tradicionales útiles, aunque este último puede dañar prendas delicadas.