Bill Gates, fundador de Microsoft, era conocido en los 70 y 80 por su afición a la velocidad y los superdeportivos, especialmente los Porsche. En un viaje de 2.000 kilómetros de Albuquerque a Seattle en 1979, Gates acumuló tres multas de velocidad, dos de ellas por el mismo agente. Su pasión por los Porsche le llevó a encargar un Porsche 959 en 1987, que fue retenido en la aduana de Seattle durante 13 años debido a problemas de seguridad. Gates pagó una tasa diaria de 28 dólares para mantener el coche custodiado, lo que sumó más de 133.000 dólares. Actualmente, Gates conduce un Porsche Taycan, un deportivo eléctrico. Su colección de coches también incluye un Ferrari 348, conocido como 'buggy de arena', y un Ferrari F40. Gates ha reconocido que su afición a la velocidad le generó problemas con la policía y su entorno.