La recolección de setas en España está regulada por normas que varían según la comunidad autónoma. En Andalucía, solo se puede recolectar desde la salida hasta la puesta del sol. En la Comunidad de Madrid, se recomienda cortar las setas por la base con un cuchillo o navaja, y no se pueden usar bolsas de plástico. En Castilla y León y Aragón, los propietarios de terrenos forestales pueden acotar zonas de aprovechamiento micológico y exigir permisos de recolección. La normativa autonómica en Aragón fija un límite de tres kilos por persona y día para consumo propio. Se debe dejar en el bosque las setas demasiado jóvenes y las muy maduras. El objetivo es proteger el monte, garantizar la seguridad y asegurar que cada otoño siga habiendo setas para todos. La multa por no cumplir con estas normas puede ser de hasta 3.000 euros.