La reina Sofía se enfrenta a un verano inusualmente frío en Marivent, sin la compañía de sus nietas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. A sus 85 años, la monarca emérita esperaba reunir a la familia en Palma, pero la agenda de los reyes está desvinculada de la suya. La ausencia de sus familiares duele, especialmente porque Leonor está ocupada con su formación militar y Letizia se centra en su entorno privado. La reina ha hecho apariciones puntuales, como visitar la catedral con el rey Juan Carlos o salir al mercado local, lo que se interpreta como un intento de mostrarse fuerte frente a la indiferencia. El palacio de Marivent, que solía ser un lugar de risas y juegos de niños, ahora está silencioso y sin fotografías familiares. La prensa internacional habla de un posible 'repliegue emocional' de la reina emérita. La situación ha roto el equilibrio familiar y muchos se preguntan si se trata del principio del fin de los veranos reales tal como los conocíamos.