Raquel Mosquera, empresaria y peluquera, se encuentra en una situación difícil debido a la detención de su marido, Isi, en el Centro Penitenciario de Fresnes, en las afueras de París. Isi permanece recluido a la espera de juicio, y Raquel ha contactado con un abogado francés para seguir de cerca la evolución del caso. La prisión de Fresnes es conocida por ser una de las más antiguas y temidas de Francia, con más de 2.500 internos para una capacidad de 1.600. Las condiciones en la prisión son duras, con celdas pequeñas y instalaciones deterioradas. Raquel se aferra a la esperanza y al apoyo de su entorno, pero la soledad y la preocupación se dejan notar. Isi afronta un encierro especialmente duro, en un lugar que combina historia y dureza en igual medida. La distancia emocional y la incertidumbre se han convertido en otra forma de condena para ambos. Han pasado tres meses desde el arresto y las respuestas siguen sin llegar, lo que aumenta la sensación de desamparo.