Aitana ha hablado sin filtros sobre el precio de la fama, la salud mental y su proceso de reconstrucción personal. Ha confesado que el año pasado tocó fondo y llegó a pensar que no quería seguir siendo Aitana. Su tercer disco, Cuarto Azul, es el resultado de ese proceso. Aitana ha reconocido que no hay un personaje detrás de 'Aitana cantante', y eso tiene un precio emocional. Ha reivindicado que durante mucho tiempo se la ha machacado con la idea de que no era feliz, pero ha respondido que no ha sido feliz porque no ha tenido un momento de parar. Ha confesado que se habla muy mal a sí misma y es algo que aún no ha superado. Aitana ha llegado a reconocer que en una conversación con 'una persona muy querida para mí' llegó a decir que 'me da envidia que la gente se pueda ir del proyecto Aitana y yo no'. La catalana también ha reflexionado sobre el aprendizaje que vino tras ese colapso. Ha admitido que necesitaba reencontrarse consigo misma y volver a hacer música sin presión, sin necesidad de demostrar nada. En ese punto, la terapia ha sido clave. Aitana ha dejado claro que está en una nueva etapa vital, más equilibrada, más libre y con las prioridades claras. Está enamorada, tranquila y en paz. Su confesión ha conmovido a sus seguidores y a miles de usuarios en redes, que han destacado la madurez con la que habla de salud mental, ansiedad y autenticidad en una industria que tiende a disfrazar el sufrimiento con éxito. El 20/2/2025, Aitana estrenó su nueva serie documental para Netflix.