Giorgio Armani falleció el 4 de septiembre, dejando un legado empresarial y personal. En su testamento, pidió que se vendiera el 15% del capital social de Armani a una de las tres multinacionales LVMH, L'Oréal o EssilorLuxottica en un plazo de 18 meses. Sin embargo, lo que llama la atención es el código de vestimenta exigido en su superyate, Maìn, valorado en 60 millones de dólares. El yate cuenta con comodidades como una terraza, gimnasio, spa y sala de cine. La autonomía del yate alcanza las 6.000 millas náuticas. Giorgio Armani tenía normas estrictas para acceder a su yate, como no llevar zapatos o anillos para mantener el interior en perfecto estado. El yate era un lugar de refugio para el diseñador, donde podía pasar largos periodos de tiempo. La noticia revela las estrictas reglas del superyate y la importancia que tenía para Giorgio Armani.