Isabel Preysler conoció a Miguel Boyer en 1982 en casa de Mona Jiménez, una periodista peruana que organizaba reuniones sociales en Madrid. En ese momento, Boyer estaba casado y Preysler también. La relación entre ellos comenzó de manera clandestina y se convirtió en una noticia portada en la prensa rosa. Mona Jiménez fue la anfitriona de estas reuniones, que se celebraban en su casa y donde se reunían personalidades políticas y sociales de la época. Petra Mateos, una economista y confidente de Boyer, también jugó un papel importante en la relación, gestionando encuentros clandestinos entre la pareja. La relación entre Preysler y Boyer duró dos décadas y se hizo pública en 1985. Mona Jiménez regresó a Perú y continuó organizando cenas, mientras que Petra Mateos se convirtió en una figura importante en el mundo de la economía y la política en España.