Yaiza Martín, después de participar en Supervivientes y tener una relación con Ginés Corregüela, ha cambiado su vida y ahora trabaja conduciendo una grúa de lunes a viernes y en un taller mecánico los fines de semana en Tenerife, donde vive alejada de los medios de comunicación.
Crítica:El artículo promete una 'nueva vida sorprendente' para Yaiza Martín, pero lo que realmente sorprende es cómo alguien que estuvo en el ojo público puede desaparecer tan rápidamente. La transición de ser una figura televisiva a conducir una grúa y trabajar en un taller mecánico es, sin duda, un giro inesperado. Aunque el artículo intenta crear un misterio alrededor de su nueva vida, lo que realmente llama la atención es la capacidad de Yaiza para reinventarse y alejarse de los reflectores. Quizás el verdadero milagro no sea su nuevo empleo, sino cómo ha logrado mantener su vida privada, realmente privada, en una era donde la exposición es la moneda del reino.