La princesa Mette-Marit se enfrenta a un momento delicado después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega retirara el pasaporte diplomático a su hijo mayor, Marius Borg. El pasaporte se le concedió en la infancia por sus frecuentes viajes con la familia real, pero su uso para viajes privados generó polémica. El príncipe Haakon reconoció que Marius había mantenido el documento durante toda su vida, lo que despertó un debate político sobre los límites de los privilegios reales. La retirada del pasaporte se considera un acto de coherencia y un intento de la realeza para alinearse con las reglas comunes. La medida podría sentar precedente en la revisión de otros privilegios históricos. La princesa Mette-Marit debe afrontar este cambio en un momento en que la vida privada y el escrutinio público se cruzan. La noticia ha generado un intenso debate en Noruega, donde se valora la igualdad y se busca mantener la confianza ciudadana en la Corona.