La isla de las tentaciones 9 es un reality que, a pesar de su formato aparentemente retrógrado, se siente moderno debido a su producción cuidada, con una inversión en música, fotografía, localización y magia de la tele. El programa cuenta con un casting de personas ansiosas de fama, con una estética y expresividad que busca cumplir con patrones de físico asociados a famosos. La producción cuida los detalles, como las villas y los planos aéreos de las piscinas y playas, lo que hace que el espectador se sienta superior a los participantes. El programa juega con los comportamientos más básicos de los concursantes y del público, y su montaje cuidado sabe cómo mantener el interés de la audiencia. Con nueve ediciones, el programa ha logrado conectar con las efervescencias de la adolescencia y la edad del pavo, donde el deseo mueve el mundo. Los participantes, como Noelia, Olazt y Melchor, presentan sus perfiles de manera llamativa, y el programa explora los roles que seguimos repitiendo dependiendo del sexo. La fórmula del programa conecta con las sensibilidades que evolucionan, pero también con lo que nunca cambiará: el deseo.