Kiko Rivera se ha mudado a la urbanización sevillana de La Juliana, en Bollullos de la Mitación, pero sus nuevos vecinos no están contentos con su llegada. La entrada a la urbanización ya refleja la tensión, con paparazzi apostados junto a la barrera de seguridad. Una vecina expresa su preocupación por el pasado de Kiko Rivera, temiendo que vuelva a sus viejas costumbres, como fiestas interminables o comportamientos que rompan la tranquilidad. Otro residente, José M., también se muestra desconfiado, afirmando que no quieren personas conflictivas en su club. La buena integración de otros rostros conocidos, como Sergio Ramos y Pilar Rubio, contrasta con la desconfianza hacia Kiko Rivera. La sombra de su fama le persigue, y los vecinos no olvidan sus adicciones y fiestas pasadas. Kiko Rivera se enfrenta a la batalla de ser aceptado en un lugar que valora la tranquilidad y no quiere ruidos ni antecedentes de consumo de sustancias tóxicas.