En su novena edición, 'La isla de las tentaciones' ha cruzado una línea irreversible: las reglas ya no existen. Los concursantes han ignorado las advertencias de Sandra Barneda y han hecho de la desobediencia su nuevo juego favorito. El programa ha descubierto que lo más adictivo no es ver cómo alguien traiciona a su pareja, sino cómo todos los participantes se saltan las normas. La expulsión de Nieves y Lorenzo fue la demostración más clara de este cambio. La hoguera no sirvió para restablecer el orden, sino para alimentar la narrativa del desmadre. Sandra Barneda parece más una testigo impotente que una autoridad real. El programa ha entendido que lo realmente tentador no es ver cómo alguien cae en la infidelidad, sino cómo todos terminan cayendo en la tentación del caos. En esta temporada, las normas no se siguen y eso es lo que nos sigue entreteniendo del programa nueve ediciones después.