El rey Carlos III ha roto con una tradición de 400 años al decidir que el funeral de la duquesa de Kent, Katharine Worsley, sea de índole católico en la Catedral de Westminster. La duquesa, que tenía 92 años y había dedicado medio siglo de su vida a la institución, se convirtió al catolicismo en 1994, siendo la primera Windsor en hacerlo desde 1701. El funeral tendrá lugar el 16 de septiembre y contará con la asistencia de los reyes Carlos y Camilla, así como otros miembros de la familia. Esta decisión marca un nuevo capítulo en el reinado de Carlos III y supone un giro delicado en una familia marcada por la Reforma anglicana de Enrique VIII. La reina Isabel II había asistido a un funeral real católico en 1993, pero nunca presenció el funeral de un sumo pontífice. El príncipe Guillermo representó a la monarquía británica en el funeral de Estado del Papa Francisco.