Josep Maria Mainat, creador de Operación Triunfo, ha admitido sentirse culpable por el fichaje de Risto Mejide, al que considera un monstruo. Mainat explica que Risto ya había trabajado con ellos en El invento del siglo y parecía el jurado ideal, pero su comportamiento en el programa se desbordó y se convirtió en un verdugo mediático. La audiencia se disparó, llegando a rozar el 50%, pero la línea entre la crítica y el ataque personal se evaporó. Mainat recuerda que Risto invitó al público a cambiar de canal en una gala, lo que habría significado el despido fulminante en cualquier otro plató. La tensión explotó cuando Risto hizo un comentario contra el concursante Ángel Capel, lo que desató la indignación de Jesús Vázquez. Mainat confiesa que si Jesús no hubiera intervenido, habrían despedido a Risto allí mismo. El daño ya estaba hecho, y Risto había convertido el formato en un circo de egos. Mainat observa la nueva etapa del programa con una mezcla de orgullo y nostalgia, y considera que la magia original se ha perdido. Ahora los chicos cantan demasiado bien, y el espectador no asiste al proceso, solo al resultado.