La periodista Pilar Eyre describe cómo Juan Carlos I humilló y despreció a la actual Reina de España, Letizia, desde el primer día. En 2011, el Emérito confesó a un amigo que su familia no quería a Letizia y que ella los había dividido. El monarca no soportaba que su nuera, periodista de formación, pudiera saber demasiado sobre su vida privada. Letizia sufrió comentarios crueles, desprecios y humillaciones, como cuando el Emérito se burló de ella en un almuerzo familiar. La Reina Sofía también fue relegada y debía avisar con antelación para ver a sus nietas. El Emérito envió a Letizia a cacerías y actos con empresarios para que aprendiera a moverse entre gente bien, pero aquello terminó en más fricciones. Letizia pagó un precio alto por la incomprensión de la familia y el desprecio público del Emérito. La tensión inicial se percibe como el origen de la fractura actual entre el Emérito y la familia real.