Zara ha reabierto su establecimiento insignia en Mánchester con una presentación modular que ofrece experiencias diferenciadas de compra. La tienda tiene una superficie de 4.800 metros cuadrados brutos, con cuatro entradas y 19 subespacios en el área de mujer. La densidad de ropa y complementos ha bajado, pero la facturación comparable ha subido. La tienda cuenta con tecnología avanzada, como mesas de autoventa asistidas y silos para recoger pedidos online. El objetivo es ofrecer experiencias diferenciadas y hacer la compra más atractiva al cliente. La tienda abrió el 7 de agosto y tiene un Bershka y un Pull&Bear justo encima, con una superficie total de 1.800 metros cuadrados. La enseña juega con colores, materiales, música y disposición del mobiliario para ayudar a separar las diferentes propuestas comerciales. La introducción masiva de tecnología ayuda a que el personal se dedique más a atender a los clientes.