La limpieza de la vitrocerámica es crucial en la cocina. Para hacerlo correctamente, es importante seguir una serie de pasos sencillos. Primero, se debe comprobar que los fuegos estén apagados y fríos. Luego, se puede comenzar con una ligera limpieza superficial con un paño húmedo, pasando por toda la superficie sin apretar demasiado. Esto ayuda a retirar manchas e incrustaciones más blandas, así como pequeños trozos de alimentos. Si hay manchas más difíciles de retirar, se puede utilizar un producto específico para vitrocerámicas, aplicándolo con un paño o esponja, evitando estropajos de aluminio. También se pueden utilizar remedios caseros como bicarbonato de sodio y vinagre blanco, o sal. Si nada funciona, se puede usar una rasqueta, sujetándola fuerte por ambos extremos y en ángulo de 30 grados. Después de rascar, se debe proceder con un paño para eliminar los restos. Para restos de comida quemada, se puede mezclar bicarbonato con agua, aplicar sobre la superficie quemada y dejar actuar durante 5 minutos. Con estos pasos, se puede tener una vitrocerámica limpia y desinfectada.