La lavadora es un electrodoméstico imprescindible, pero con la subida del precio de la electricidad, su uso se ha vuelto un lujo. El error más común es recurrir a los ciclos rápidos, que compensan el tiempo con mayor consumo de recursos y una factura de luz más alta. El programa rápido es considerado la opción menos eficiente para el uso habitual. Los especialistas recomiendan elegir el programa ECO, que reduce el consumo global de energía y agua al usar temperaturas más bajas y ajustar recursos según la carga. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima que usar el programa ECO puede reducir el consumo energético en torno a un tercio por lavado. Llenar el tambor sin sobrecargarlo y mantener la lavadora también ayudan a reducir la factura. Bajar la temperatura a 30 °C puede suponer un ahorro de hasta el 60% en electricidad. Los expertos recomiendan usar el modo ECO y las funciones de autodosificación siempre que existan, reservando el programa rápido para casos puntuales.