El abandono de carritos de la compra en aparcamientos de supermercados españoles supone un problema habitual con consecuencias económicas y ambientales. Mercadona calcula que cada año desaparecen 65 carritos de media en cada uno de sus supermercados, lo que supone más de 100.000 en toda su red de 1.600 establecimientos, con un coste de reposición de 10 millones de euros anuales. En Reino Unido, más de 520.000 carritos terminan abandonados cada año. Expertos británicos alertan de que la recogida constante consume demasiada energía, generando 343 toneladas de dióxido de carbono. La fabricación de un carro nuevo produce 65,14 kg de CO₂, mientras que su recuperación y retorno solo supone 0,69 kg. La economía circular se perfila como un planteamiento útil para abordar el problema, con servicios de recogida y rehabilitación como Trolleywise y Reviva. Devolver un carrito tras hacer la compra es tan sencillo como empujarlo unos metros más, y esa diferencia cuenta más de lo que parece. Los investigadores calcularon que un carro tendría que ser recogido 93 veces por una furgoneta de gasoil para generar el mismo impacto que la fabricación de uno nuevo. La reutilización reduce entre un 92 y un 99% la carga medioambiental.